El Monumento a Perpetuidad, popularmente conocido como el “Cementerio Viejo”, es uno de los espacios patrimoniales más singulares de Paysandú y del Uruguay. Este antiguo camposanto del siglo XIX, transformado hoy en el único museo funerario a cielo abierto del país, constituye un verdadero recorrido por la memoria, el arte y la historia de la ciudad.
Mientras que, en el barrio, los sonidos de niños y jóvenes invaden el ambiente, otro diálogo se da puertas adentro del Museo. Es aquel testimonio que dan los panteones, la simbología de cada estatua o epitafio que los acompañan, y lo que cuentan acerca de las célebres figuras de la historia de Paysandú.
El sitio se destaca por su notable arquitectura funeraria y por un conjunto excepcional de esculturas y mausoleos elaborados en mármol de Carrara, importados desde Europa. Sus símbolos y representaciones permiten descubrir relatos vinculados a las creencias religiosas, la masonería, las concepciones sobre la muerte y las formas de representación social de distintas épocas.
Entre senderos, esculturas y epitafios, el Monumento a Perpetuidad invita a reflexionar sobre la memoria colectiva y las transformaciones culturales de Paysandú. Además, cuenta con una biblioteca especializada en patrimonio funerario y con visitas guiadas que enriquecen la experiencia de quienes recorren este espacio cargado de historia y simbolismo.
Enrique Moreno, museólogo a cargo del Museo Histórico de Paysandú, nos mostró cada detalle del Monumento a Perpetuidad y nos contó sobre los acontecimientos que se fueron tejiendo desde su fundación.