Unos 5,2 millones de los casi 9 millones de hectáreas de Corrientes podrían quedar bajo el agua si durante la próxima primavera se desarrolla un fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) de intensidad similar al ocurrido entre 1997 y 1998. La advertencia surge de un estudio realizado por científicos del INTA de esa provincia, que, ante los pronósticos climáticos para los próximos meses, instaron a los productores a prepararse con anticipación y pusieron a disposición una herramienta digital para planificar el uso de los campos.
Desde Aire Federal dialogamos sobre este tema con la Ing. Agr. Carolina Fernández López, Dra. en Recursos Naturales, integrante del grupo de Recursos Naturales de la EEA INTA Corrientes y responsable de Agrometeorología. Como investigadora, integra este grupo del INTA que realizó este informe y está anticipando lo que podría suceder.
Los estudios indican que los modelos climáticos muestran una probabilidad excepcionalmente alta de que el fenómeno se instale desde la primavera y genere precipitaciones por encima de los valores normales durante varios meses. Si se da un escenario comparable al de finales de la década de 1990, alrededor del 58% del territorio provincial podría quedar cubierto por agua, con impacto sobre la producción agropecuaria, la infraestructura rural y los centros poblados.
Los investigadores alertaron que el exceso hídrico podría provocar pérdidas de cultivos anuales y perennes, caída de rendimientos, deterioro de la calidad de los granos, mayor incidencia de enfermedades y mortandad de hacienda. Asimismo, señalaron que más de 3 millones de hectáreas que hoy permanecen libres de agua volverían a inundarse si el evento alcanza una magnitud similar a la registrada hace casi tres décadas.
Según explicaron los expertos, Corrientes presenta una vulnerabilidad particular por sus características naturales. “Tenemos una provincia muy plana, con baja energía de relieve, muchos esteros y unas 38.000 lagunas. En 1998 se cubrió el 58% de la provincia con agua y hoy el último monitoreo nos da que el 22% está cubierto”.
Con ese diagnóstico, el INTA desarrolló junto con el gobierno provincial una plataforma digital que busca transformar la información científica en una herramienta de planificación para el productor.
Para construirla, los investigadores cruzaron los 37.300 límites catastrales de la provincia con tres escenarios hídricos: uno de mínima, otro correspondiente a una situación normal y un tercero que reproduce el comportamiento esperado del agua si se repitiera un evento similar al de 1997/98. El objetivo no es predecir exactamente qué ocurrirá, sino brindar elementos para anticipar decisiones de manejo.
Describieron que la herramienta, denominada SAEPga, permite que el productor ingrese el número de catastro de su establecimiento y visualice cuáles son las áreas más altas y las más bajas del campo, además del comportamiento esperado bajo distintos escenarios de inundación.
“Generamos esa herramienta para prevenir. El productor ingresa con el número de catastro y ve cuáles son las partes más altas del campo y cuáles son las más bajas; en función de eso puede planificar”, explicaron.
Con estos datos, cada productor puede decidir qué sectores conviene utilizar antes de la llegada de las lluvias intensas y cuáles reservar para cuando el exceso de agua obligue a trasladar la hacienda hacia terrenos más elevados. Esa planificación puede reducir pérdidas y facilitar el manejo durante los meses más críticos.
El INTA también elaboró recomendaciones específicas para las distintas actividades productivas. En la ganadería aconseja mejorar los dormideros, revisar alcantarillas, clasificar anticipadamente la hacienda para vender y seguir diariamente los pronósticos y la evolución de los ríos. Vale recordar que la provincia tiene uno de los stocks ganaderos más grandes del país.
Para el arroz recomienda extremar los cuidados en las zonas próximas al río Corrientes y a los esteros del Iberá, mientras que para las empresas forestales propone planificar con tiempo la extracción de madera antes de que los caminos rurales se vuelvan intransitables.